27 agosto 2012

DESDE LA RAZÓN, o DESDE LA PASIÓN

Desde posicionamientos políticos racionales, yo no apoyaré un movimiento asambleario de dirección anónima, que tiene fines claros a corto plazo: disolución de las Cortes, pero oscuros a medio y largo, al no fijar cual es la alternativa.
Cortes que tienen una legitimidad indiscutible. Fueron votadas hace menos de un año y el Gobierno resultante posee mayoría absoluta. Es decir, todo el pueblo fue convocado a las urnas y pudiendo elegir otras alternativas, votó la peor para mi gusto. Desde el punto de vista democrático no tengo nada que objetar, más que resaltar la indigencia intelectual de la mayoría social; y la ruptura contra-actual que implica un programa electoral que cuando fue votado, prometía salidas radicalmente diferentes a las que ahora está aplicando el partido ganador.
Esto lo razono después de 44 años de experiencia política militante. No obstante, si yo tuviera la mitad de los años que tengo; fuera uno de los 5’5 millones de parados de este país, y el sistema no me ofreciera  perspectivas de futuro; no me lo pensaría 2 veces.
Conclusión: no lo comparto, puede ser el inicio de una aventura con final no escrito, pero los entiendo perfectamente.

No hay comentarios: